martes, 17 de agosto de 2010

pensamientos...

De las circunstancias más intensas nacen los sentimientos más profundos, de las vivencias más difíciles, nacen las mejores enseñanzas… es una afirmación que solo el tiempo puede entregar, no hay forma de que estando en medio de adversidades entendamos que algo bueno puede salir de ello. El oro más refinado se obtiene a las más altas temperaturas, así también, el dolor a su manera, logra dejar su marca en nuestro carácter. Digo a su manera, porque no siempre el resultado es positivo. Obstinación, dureza, soberbia, son también huellas de éste. Cuando parece la opción más válida, ¿Cómo evitas que se adueñe de tu interior? ¿Qué se extienda como un cáncer, dejando sólo devastación a su paso? Probablemente sea el camino más largo y complejo, el que necesita mucho más trabajo, y porque no decirlo, también el más tormentoso, sin embargo cuando las motivaciones parecen legítimas poco importa todo lo demás… el orgullo, la soberbia y el resentimiento tienen la capacidad de nublar nuestro juicio, de endurecer nuestra alma y de quitarnos lo mejor que tenemos, lo que es peor, cuando nos damos cuenta de que presa de ellos tomamos decisiones erróneas es mucho más difícil enfrentar aquello que dejamos en el camino. Enfrentar nuestras palabras, sentimientos y tomar los trozos de lo que quedó a nuestro alrededor implica crecer, madurar, sobreponerse, al fin y al cabo igualmente aprendemos, pero el costo es mucho mayor… ¿Cuál es la mejor elección? ¿Cuál es el mejor método?...

la vida tiene formas extrañas de enseñarnos y nosotros mucho más de aprenderlas…

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